Benita Casimira Asas Manterola nació en Donostia-San Sebastián el 4 de marzo de 1873. Sus padres fueron Ruperto Asas Aja, natural de Cantabria y Plácida Blasa Manterola Vidal, nacida en San Sebastián.

Desconocemos la formación de Benita Asas hasta que obtuvo el título de Maestra de Primera Enseñanza en la Universidad de Valladolid en 1897. Este mismo año fue destinada como maestra auxiliar de párvulos a la escuela de la Alameda de San Mamés de Bilbao, donde permaneció hasta el 1 de febrero de 1902.

En este año se trasladó como maestra a Madrid y comenzó su labor como escritora en diarios y revistas de la ciudad y también de Bilbao, como El Nervión. Pronto, estos artículos se centraron en la defensa del acceso a la cultura de las mujeres y en la demanda de la igualdad entre los sexos. En 1910, en una conferencia sobre el feminismo en el Ateneo madrileño se declaró feminista y sufragista. En numerosos artículos publicados con posterioridad, Benita Asas y otras escritoras afines a su ideología, señalaron este momento como el punto de inicio del feminismo en España.

Como maestra de escuela conoció de primera mano los problemas de malnutrición de los alumnos de párvulos por lo que en 1911 inició una campaña en prensa a través de la cual promovió “El Desayuno Escolar”. Esta institución se encargó de conseguir financiación privada para costear el desayuno a los alumnos que carecían de recursos económicos. El Desayuno Escolar se convirtió en una institución en Madrid y cuyo modelo fue exportado otras ciudades.

El primer proyecto de Asas para promover la lucha en favor de los derechos de la mujer fue la publicación del periódico quincenal El Pensamiento Femenino en 1913. En los artículos de Benita Asas podemos destacar: su lucha en favor del acceso de la mujer a la cultura y la defensa de la igualdad de derechos políticos y jurídicos entre hombres y mujeres. Después de casi tres años el periódico cerró por falta de financiación.

En el año 1919 participó en la fundación de la Asociación Nacional de Mujeres Españolas. Esta asociación pretendió dar respuesta a los nuevos movimientos femeninos y feministas que comenzaron a surgir desde diferentes ideologías políticas. La ANME se autodefinió como apolítica y aconfesional, por lo que tuvo que soportar duras críticas desde su fundación.

El 25 de marzo de 1921 la AMNE  creó el periódico mensual Mundo Femenino, como su órgano de difusión. Benita Asas fue su directora desde 1925 hasta 1932. Durante el periodo que fue directora de Mundo femenino, la línea editorial se ocupó de resaltar las condiciones de desigualdad política y jurídica entre los sexos. Una de las peticiones más recurrentes fue la equiparación de los derechos jurídicos y para fundamentarlas contaron con la colaboración de Clara Campoamor que redactó diversos artículos sobre esta temática. En cuanto a la concesión de los derechos políticos a las mujeres, la postura de Asas fue clara: se le debían conceder todos los derechos políticos sin restricciones. Durante este periodo, el dictador Primo de Rivera realizó una serie de reformas para incluir a las mujeres en los ayuntamientos y en la Asamblea Consultiva. A pesar de que Benita Asas consideró la medida como insuficiente, la valoró como positiva dado que se daba un nuevo paso en la equiparación de los derechos de la mujer.

En 1925, Benita Asas, fue nombrada presidenta de la AMNE, cargo que ocupó hasta 1932. Durante estos años, Benita Asas fue una de las voces más importantes que se alzó en defensa de los derechos de la mujer. Fue una propagandista activa del feminismo a través de sus números artículos de prensa. Durante los años que fue presidenta de la AMNE consiguió estrechar los lazos con mujeres como Clara Campoamor, que estuvo ligada a la AMNE a través de la Juventud Universitaria Femenina. Participó también en la creación del Lyceum Club Femenino Español como socia fundadora y cuya presidenta fue María de Maeztu.

Benita Asas siempre defendió que la concesión de los derechos políticos a las mujeres debía ser prioritaria. A su vez, afirmaba que participar en los partidos políticos antes de que esto sucediese era contraproducente porque en ellos se diluían las reivindicaciones feministas. En 1931 las Cortes españolas otorgaron el derecho al voto a la mujer y una de las mujeres que fueron homenajeadas por este nuevo derecho fue Benita Asas. El Lyceum Club Femenino Español la consideró una de las precursoras de este nuevo derecho y por ello organizó una recepción en su honor. En 1932 dejó su presidencia en la AMNE y la dirección de Mundo Femenino

Una vez que la lucha por la equiparación de los derechos de la mujer había concluido, inició su corta andadura en la política. En 1932 se afilió al partido Izquierda Radical Socialista, pero su trayectoria dentro de la formación fue poco relevante.

Al finalizar la guerra fue depurada por las instituciones franquistas. Fue condenada, por su filiación política, a ser desterrada de la ciudad de Madrid aunque no fue inhabilitada como maestra. Lo que le permitió continuar su trabajo en una localidad fuera de la capital, a la espera de su jubilación, la cual llegó un año más tarde. En su retiro, en Bilbao, vivió alejada de la vida pública y solo tenemos de ella una carta al director en la revista Gran Vía, publicada en 1957, que bien puede resumir su carácter y sus ideales: “…soy sufragista, no en dosis homeopáticas de cien por cien sino de mil por mil..”

Benita Asas Manterola murió en Bilbao el 24 de abril de 1968 a la edad de 95 años.


María José Villa