El Gran Salón Cinematográfico Olimpia fue construido entre 1905 y 1907, siguiendo el proyecto del que por entonces era arquitecto municipal de Bilbao, Ricardo Bastida. Derribado en 1947, el desaparecido edificio estaba ubicado en la Gran Vía de Bilbao y era el primer conjunto arquitectónico dedicado a la cinematografía edificado en España. El edificio del Salón Olimpia compartía los planteamientos modernistas de algunos de los proyectos de Bastida de la época, como la Alhóndiga Municipal, donde el arquitecto aplicó algunas de las observaciones realizadas en diferentes metrópolis europeas como comisionado municipal con el objetivo de dar respuesta a la demanda de equipamientos urbanos en una ciudad cuya población crecía de forma exponencial. En estos años, el número de habitantes de la Villa pasó de los escasos 30.000 habitantes de finales del siglo XIX a más de 100.000 en 1905, lo que requirió la construcción de viviendas, centros sanitarios, escolares y equipamientos, como los de espectáculos y de ocio, entre otros.

Ricardo Bastida, conocedor de las vanguardias artísticas europeas de la época y gran aficionado al cine aplicó a la fachada de esta arquitectura escénica un planteamiento moderno, alejado del eclecticismo decimonónico, que combinaba con una estructura metálica para el interior en previsión del riesgo de incendios en un edificio dedicado al espectáculo cinematográfico, con gran afluencia de público.

El edificio contaba con tres cuerpos, el mayor de los cuales estaba dedicado a las proyecciones cinematográficas, con ciento ochenta butacas de preferencia y seiscientas de general. Los otros dos cuerpos del complejo se dedicaban a actividades varias, como salón de tiro, galería comercial, juegos y foyer. Las proyecciones más aclamadas, realizadas con un aparato Pathé Frères, incluían títulos de los Lumière, Méliès, Zecca y Max Linder, entre otros.

Además de arquitecto y animado por el interés por la técnica, las artes y la ciencia, Ricardo Bastida se aproximó a la fotografía y al cine, llegando a realizar, a partir de 1924 una serie de cortometrajes domésticos con participación de su propia familia en el reparto. En 1928, mientras realizaba bocetos de una Ciudad Satélite en Deusto, el polifacético Bastida realizó cerca de diez cortos, con títulos como Gente de Mar o El ama de cría

Eneko Lorente