Situación.- E5. Empieza.- Gran Vía de don Diego López de Haro. Termina.- General Eguía. Fecha acuerdo.- 21 de marzo de 1913

Gregorio de la Revilla e Ingunza, nació en Santander el 18 de junio de 1857. A los cinco años llegó a Bilbao, donde realizó sus estudios primarios. Más tarde cursó Derecho en Madrid, donde obtuvo la licenciatura. Una de sus más importantes obras, y por la que recibió la felicitación de la Academia de Ciencias Médicas, fue la brillante gestión realizada como presidente de la Junta del Hospital Civil para llevar a cabo su construcción en el nue­vo emplazamiento de Basurto. Falleció el 17 de enero de 1928 en el chalet "Laubide" de Deusto.

En esta calle, en la esquina con Licenciado Poza, en el terreno comprendido entre la cafetería Goizeko-Izarra y el bar Kepa, hoy bar Nashville, estaba el txakoli de Tablas, frente al caserío de Porru, donde tenía su sede la sociedad de aficionados al juego de la rana llamado Club Ranero. Uno de estos aficionados, era Alejandro Caveriviére, de Burdeos, que vivía en Artxanda y trabajaba de cocinero en la Sociedad Bilbaí­na desde 1908. Por las tardes, al terminar su trabajo, daba un paseo hasta el txakoli casi todos los días. Una tarde del verano de 1910 cuando llegó, se acercó a la cocina a curiosear y vio unas preciosas tajadas de bacalao preparadas para el Pil-pil, así como unas cebollas y pimientos verdes; animado por lo que veía, pensó en mezclar el bacalao al Pil-pil con una fritada de pimientos verdes, cebollas y salsa a la vizcaina, el resultado fue un delicioso plato, que por supuesto no se le podía poner otro nombre que Bacalao al Club Ranero. Este francés de nacimiento y bilbaíno de corazón, se jubiló en 1936.

Son dignos de tener en cuenta los edificios de viviendas que ocupan los solares nº 35 y el que hace esquina con el nº 6 de General Eguía, ambos diseñados ha­cia 1944 por el arquitecto Pedro Gui­món Eguiguren.

El Colegio Ikasbide fue construido en 1943.

En el actual nº 25, estuvo el chalet de los Belausteguigoitia, posterior jefatura de policía y hoy, bloque de viviendas.

Javier González Oliver