Situación.- G5. Empieza.- Bide­barrieta. Termina.- Ronda.

El nombre de esta calle viene determinado por el curso de la ría que atraviesa la villa. En 1544 se denominaba Cay de la Arena, según relata Julián de San Pelayo en su Necrología, y en un documento de 1581, en el que describe como la Corporación Municipal compró unos terrenos para construir la calle que más tarde se conocería como calle de la Pelota, denomina a ésta Calle Real. Se distinguió por las numerosas tiendas de comestibles en ella establecidas.

En la Plaza Vieja, como se llamaba a la zona que hoy ocupa la plaza del mercado, se hallaba el Ayuntamiento y el Consulado de Bilbao. Tuvo varios nombres oficiales como Plaza Mayor, Plaza del Mer­cado y Plaza de la Constitución y estaba destinada a todo tipo de acontecimientos; corridas de toros, juradero de los Fueros por los reyes sobre altares improvisados y lugar de ejecución. El historiador De La Quadra relata: «Triste recuerdo quedó de la noche fatídica en que junto a la iglesia de San Antón se levantó el cadalso bajo la orden de Juan Alonso de Idiaquez, cumplidor de los mandados de S. M. Los he­chos sucedieron y se recuerdan como del "Estanco de la Sal" y durante muchos años estuvo colocada una lápida recordatoria, obra del escultor señor De La Torre, y basta con indicar, como homenaje, los nombres de los ejecutados que por defender el Fuero de Vizcaya, pusieron su cabeza en la cuchilla: Martín Ochoa de Ojaravide, licenciado en Derecho por la Universidad de Salamanca, el Licenciado Morga, graduado en Alcalá, los dos hermanos Vizcaigana, y el mayorazgo y pariente de casa de la Puente, Sancho de la Puente Urtusaustegui».

En 1511 se creó por orden de la Reina Juana, el Consulado de Bilbao, y se empezó la construcción del edificio destinado a albergar el Concejo y el Consulado. En 1553 fue destruido por una avenida y se levanta en 1560, a la vez que se aprueba por Felipe II las Ordenanzas de la Casa Consistorial de Bilbao. En 1571 se produce un incendio y queda destruido. Un aguaducho en 1593 se llevó el edificio municipal, arrancándolo de sus cimientos. Se edificó, y en 1651 otra riada hizo grandes destrozos en él dejándolo en ruinas. Una nueva Casa Consistorial fue construida entre 1674 y 1684 por Santiago de Castaños, que estaba adosada a la iglesia mediante arcadas, ocupando el Ayunta­miento la primera planta y el Consulado la segunda. Fue demolido definitivamente en 1895, pues unos años antes, se había inaugurado el actual del Campo Volantín, sobre el solar del antiguo convento de San Agustín.

En 1577 el rey Felipe II dio licencia “para dar corridas, salvo en los días de fiesta”, en la plaza de toros que se habilitaba enfrente del viejo Ayuntamiento, junto al antiguo puente de San Antón. Uno de los lados del tendido era la orilla de la ría, desde donde también presenciaban el espectáculo encaramados de los mástiles de las embarcaciones. Fue escenario de corridas de reses bravas hasta 1848 que pasó a celebrarse en una plaza cerrada que estaba en los terrenos que hoy ocupa la Sociedad Bilbaína. En ella actuaban los mejores espadas de la época como: Pedro Romero, “Cúchares”, “Paquito”, Montes, “El Salamanquino” y Cayetano Sanz.

En agosto de 1842 recibió su alternativa el famoso diestro José Redondo “el Chiclanero”. La referencia más antigua que se tiene de este coso taurino data de 1681, fecha en que se nombró patrón de Vizcaya a San Ignacio de Loyola.

El Consulado de Bilbao llamado oficialmente Consulado, Casa de la Con­tra­tación Juzgado de Hombres de negocio de mar y tierra y Universidad de Bilbao era el encargado de dictar las normas de la vida terrestre y marítima, las relacionadas con el comercio y, al mismo tiempo, era Universidad de transportistas marítimos y de comerciantes.

La Plaza del mercado de la Ribera, más conocida por "La Plaza", se levantó dónde estaba la Plaza Mayor o Plaza Vieja de Bilbao.

Entre los clientes de la Plaza de la primera mitad del siglo XX era conocida Anastasia Ortiz, popular vendedora de paquetitos de sal en la puerta principal del mercado.

A principios de la década del año 1970 se realizó una renovación completa, inaugurándose el 10 de mayo de 1971.

La tarde y madrugada de 26-27 de agosto de 1983 se produjo una crecida de la ría que destrozó la planta del pescado y llegó hasta el primer piso, siendo una de las más grandes de las que se tiene noticias. Se abrió al público el 26 de marzo de 1984.

En el edificio que ocupa los números 4 y 5, se encontraba El Escritorio u oficina mercantil, que hacia 1820 construyó José Antonio de Ybarra y de los Santos. Aquí se gestaron la factoría siderúrgica Nues­tra Señora de la Merced sita en Guriezo (Santander) escriturada en 1846, Nuestra Señora del Carmen instalada en El Desierto (Barakaldo), S.A. Altos Hornos y Fábricas de Hierro y Acero de Bilbao y el Banco de Bilbao.

El edificio que ocupa el nº 23, conocido como Palacio Leguizamón fue la casa-torre de Tristán de Leguizamón, preboste de Bilbao de 1537 a 1577, Comen­dador de la Orden de Santiago, capitán de Lanzas en Italia y gentilhombre del em­perador Carlos V. Del edificio original solo queda el escudo y la piedra de sillería de la planta baja. Actualmente pertenece a los condes de Santa Coloma, herederos directos del linaje de Le­guizamón.

En la calle Ribera estuvo la sede de la Real Academia de la Lengua Vasca / Euskaltzaindia desde su fundación hasta la década de los noventa del siglo XX en que se traslado a su actual ubicación en la Plaza Nueva. Enfrente de esta sede cayó a la ría el que fue su fundador y primer presidente R. M. Azkue, que falleció posteriormente como consecuencia de dicho accidente.

Javier González Oliver