Situación.- G5. Empieza.- Plaza de Los Tres Pilares. Termina.- Zabálburu.

El nombre de la calle corresponde al convento dedicado a este Santo que se edificó en estos parajes, en el solar donde hoy se levantan las escuelas del Corazón de María, biblioteca pública y parque de recreo. Fue construido en la viña llamada del Infanzonado, propiedad de Juan de Arbolantxa y de su mujer, Elvira Fer­nández de Basabe, en virtud de una bula expedida por el Papa Sixto IV el 14 de julio de 1475.

La obra del Convento de San Francisco comenzó en 1498 y se terminó hacia 1505, según los comentarios de entonces, era una de las más suntuosas  de su tiempo. La iglesia tenía 200 pies de longitud, un hermoso claustro, altas bóvedas, bellísimas capillas y gallarda torre, muy puntiaguda y, por su tamaño, considerada la mayor del País Vasco.

En 1539 el emperador Carlos V concedió a este convento cédula para el uso de sus armas, y, por tal motivo, se denominó Convento Imperial.

En los últimos años los frailes se dedicaron más a la política que a la religión, reuniéndose en el convento con conspiradores y fabricando pertrechos y municiones de guerra para el rey Carlos. Muerto Fernando VII los de San Francisco encabezaron en Bilbao la rebelión carlista y mataron a Cándido de Aréchaga, joven liberal perteneciente a una familia muy distinguida de la villa; cuando el general Sarsfield entró sin lucha, los frailes huyeron del convento para no regresar.

Fue demolido en 1856 y en su solar, se construyó en 1868 un cuartel denominado "Príncipe Alfonso", en el que estuvo alojado el regimiento de Garellano hasta 1928, que pasó a Luis Briñas. Los bilbainos de la época cantaban:

Convento de San Francisco

Quien te ha visto y quién te ve.

Antes convento de frailes

y ahora te han hecho cuartel.

En 1931 se derribó el cuartel y sus escombros se utilizaron para la construcción de la plaza del Corazón de María

En la segunda mitad del siglo XIX la calle se conocía como Camino de Castilla debido a que por esta vía se partía hacia Burgos.

La iglesia de los misioneros Hijos del Inma­culado Corazón de María, fue construida en la última década del siglo XIX por la caridad de Casilda de Iturrizar, Viuda de Epalza. El arquitecto fue José María Bas­terra (Bilbao 1862-1934). Las esculturas son de Miguel Castellanas, de Bar­celona. El altar mayor de José María Garrós y los laterales del Señor Larrea. En el 2007 se cerró la iglesia para alojar el Museo de Reproducciones Artísticas.

Esta calle fue la primera gran arteria de Bilbao y como tal, tenía mucha animación, tanta que hacia 1908 apareció el Tupinamba que marcó una épo­ca entre los bilbaínos por su popularidad. Alcanzó tal renombre que los bilbainos de casta al café le llamaban “tupi”.

En el número 42 estaba el Cine Vizcaya, diseñado en 1909 por el arquitecto Raimundo Beraza Zárraga e inaugurado el 10 de marzo de 1910 con la actuación de la bailarina Mariucha, el acróbata Berlagmo y Mr. Tenof y sus perros amaestrados. Por su escenario pasaron los artistas más aplaudidos de aquella época, llegando a ser conocido como "La catedral del varieté".

Cuenta “Camarón” que en 1913, Teresita Zazá vino a Bilbao a cantar en el famoso salón Vizcaya. Entre su repertorio llevaba una canción titulada “Alirón”. Su letra la había escrito Álvaro de Retana para una artista de la que estaba enamorado.

Cuando la cupletista cantó la copla, el público, quizá debido a que en aquel año había gran euforia futbolística, pues la inauguración del campo de fútbol del Athletic era muy reciente, empezó a cantar ¡Alirón! ¡Alirón! el Athletic, campeón! Cantaban con tan­to entusiasmo que Teresita se contagió también y acabó cantando al Athletic con entusiasmo. Desde aquel momento se generalizó, quedando como grito de guerra del Club.

El 1 de junio de 1913 se estrenó una original pantalla para cinematógrafo, merced a la cual, las proyecciones alcanzaban una intensidad en los colores desconocida, que daba gran relieve a la imagen. En los tiempos de esplendor del salón Vizcaya, se instaló en el sótano el Club Vizcaya, restaurante, bar y sala de fiestas que disponía de un escenario para espectáculo de variedades. En 1946 terminó su época de variedades para pasar al cine. Se cierró en 1977 y a los pocos meses comenzó otra vez las sesiones de cine para cerrar definitivamente en 1981.

En esta calle nació Enrique de Areilza Arregui el 6 de febrero de 1860. Los Areilza procedían de Zeanuri, su padre Julián era veterinario y se trasladó a Bilbao para regentar una ferrería que su familia tenía en Bilbao la Vieja.

También nacieron en esta calle artistas en el arte de Cúchares como:

El torero Martín Agüero Ereño,  a las cuatro de la mañana del domingo 3 de febrero de 1901, en el tercer piso del nº 43, siendo bautizado en la parroquia de San Vicente con el nombre de Juan. 

Manuel Agüero Ereño, hermano del anterior, matador de novillos y banderillero nacido en 1910, que empezó como profesional en 1927 y terminó como novillero en 1943, luego seguiría como banderillero hasta 1962.

Luis Díez Espadas, matador de novillos, nacido el 13 de julio de 1916 y fallecido en la clínica del doctor San Sebastián el 4 de agosto de 1949, cuando intentaba operarle de las lesiones, a primera vista sin importancia, de una cogida sucedida en la plaza del Tiemblo de Ávila,

Rufino González “Ceto”, matador de novillos y mozo de espadas, conocido personaje chirene y uno de los habituales contertulios del Café Arriaga, donde acudía todas la tardes para comentar las incidencias taurinas.

Aquí vio la luz por primera vez un 9 de noviembre de 1891, Alejandro Sáiz Ortiz "Ale", bilbaíno que paseó su arte por todo el mundo del toreo. Con un carácter inquieto, intentaba entrar de pinche de tipógrafo cuando en alguna capea le cayó en gracia al ganadero Félix Urkiola, y le dio una oportunidad en su ganadería del campo sevillano, desde donde saltó al mundo de los toros debutando en San Sebastián, en el antiguo coso de Martutene, estoqueando un novillo de la ganadería de Carneros, era el año 1908. Con el mismo hierro debuto en el Botxo en octubre, donde fue cogido levemente, lo cual no fue impedimento para que toreara más de veinte festivales en este coso.

Era bajito de estatura, lo cual no le impedía ser un hábil estoqueador, alegre con el capote, la muleta y las banderillas, y un experto en el salto de la garrocha, suerte muy del agrado del respetable bilbaíno. Tomó la alternativa en Vista Alegre de Madrid, una soleada tarde de abril de 1907, teniendo como padrino a "Manolete", padre, y de testigo a "Relampaguito", los toros fueron de la ganadería de "Palha" y cortó una oreja. Confirmó el doctorado en julio de 1918. Su tarde más memorable fue en la plaza de toros de Bilbao, en un mano a mano con otro bilbaíno, Serafín Vigiola "Torquito", lidiando reses de Veragua y obteniendo tan extraordinario éxito que fueron llevados a hombros hasta sus respectivos domicilios.

Estando toreando en la plaza mejicana de Jalisco, una agencia de prensa difundió la noticia de que había sido cogido por un hastado, falleciendo posteriormente. Ante la noticia, el club Cocherito organizó funerales en San Antón, y la manifestación de duelo fue impresionante. Tiempo después  "Ale" llegó a la villa y más tarde se fue a Portugal donde terminó su vida taurina como banderillero y vendededor de reses bravas, falleciendo en Riofrío, cerca de Setúbal, un 14 de diciembre de 1970.

Javier González Oliver