El edificio de viviendas en Ripa ocupa un estrecho solar entre medianeras con fachada hacia la Ría, fue proyectado por el arquitecto Tomás Bilbao en 1933 y tiene la singularidad de ser considerada la obra que marca la transición hacia la arquitectura racionalista de la ciudad.

En palabras del propio autor: “Las limitaciones que impone el solar han obligado a trazar un tipo de planta no admisible en puro racionalismo en un solar que no estuviera sujeto a ellas. De los principios del sistema se hace aquí aplicación, en disponer los huecos en función de lo que con ellos se propone en orden al soleamiento de las viviendas; en tratar los vuelos de fachada en función del material y en compensar los efectos de la distribución con la utilización de los progresos de la industria, que permite obtener la comodidad, el “confort” a que tiene derecho todo el que produce en la sociedad, ya que los conceptos antedichos, en su evolución, envuelven no la idea de lujo, sino de necesidad”.

Aunque la arquitectura racionalista prefería las parcelas en esquina para desplegar sus principios compositivos, no siempre fue posible conseguirlas debido a su escasez. De cualquier manera, en algunas ocasiones se desarrollaron proyectos entre medianeras como en esta ocasión, con superficies muy limitadas que condicionaban las distribuciones de los espacios interiores.

Esa circunstancia obligaba a conseguir el máximo aprovechamiento en planta, pero teniendo muy presente aspectos higiénicos y sanitarios utilizando los progresos técnicos de la época para conseguirlo.

Una vez organizada la planta se proyectan los alzados, levantando los muros teniendo en cuenta para ello los nuevos planteamientos racionalistas y funcionales. En el exterior predomina la sobriedad, eliminando los detalles decorativos.

La arquitectura racionalista se basa en planteamientos compositivos, estéticos y constructivos, además de tener muy presentes aspectos funcionales. Y por supuesto está sometida a las limitaciones materiales del solar en el que se ubica la obra, con su forma, tamaño y orientación. Pero predominan, sobre cualquier otra referencia, una serie de principios que tienen la consideración de un sistema moral y una nueva ética.


Francisco J. García de la Torre y Bernardo I. García de la Torre