Viviendas proyectadas por Emiliano Amann, ubicadas en la Plaza Zumarraga 1- 6, construidas entre 1932 y 1933 para la Junta de Viviendas Municipales del Ayuntamiento de Bilbao.

En diciembre de 1931 la Junta de Viviendas Municipales, presidida por el arquitecto Tomás Bilbao, convocó un concurso para construir un grupo de viviendas. Su objetivo fue mitigar el desempleo, la carencia de viviendas económicas y concretar un modelo de vivienda social moderna que pudiera repetirse en sucesivas iniciativas. Las bases del concurso se hicieron eco de las propuestas presentadas en los CIAM (Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna) de Frankfurt y Bruselas, y otras experiencias anteriores y contemporáneas de vivienda social.

Las bases del concurso prescribieron tres tipos de viviendas que atendieran al diferente tamaño de las familias. Todas ellas tenían que contar con cocina, comedor, baño, solana, y entre dos y cuatro habitaciones de una superficie mínima de nueve metros cuadrados. Las viviendas tenían que ocupar un edificio de cinco pisos de altura, y se aconsejaba que se dejasen zonas libres para ser utilizadas como jardín o lugar de esparcimiento. El grupo se completaba con lavaderos, baños y duchas públicas que finalmente no se construyeron.

Las viviendas iban a ubicarse en los terrenos municipales de Solokoetxe, donde entre 1918 y 1919 se erigió el primer grupo de viviendas municipales diseñadas por Ricardo Bastida, y donde se construyeron otros proyectos en años posteriores (las viviendas municipales de Solokoetxe III y las viviendas municipales de Sorkunde). 

Al concurso se presentaron 29 proyectos de Barcelona, Madrid y mayoritariamente del País Vasco. Las propuestas las valoró un jurado compuesto por los arquitectos Tomás Bilbao, Ricardo Bastida, Manuel I. Galíndez, Rafael Garamendi, Joaquín Zarranz y otros representantes municipales. En él se intentó que también formara parte del él Walter Gropius, aunque finalmente no fue posible.

El jurado concedió el primer premio a la propuesta de Emiliano Amann, el segundo premio al proyecto de los bilbaínos Juan de Madariaga y Luís Vallejo, y el tercero a la propuesta de José Fonseca y José S. de Bergué. Asimismo se otorgaron tres accésits al grupo formado por los arquitectos alaveses Jesús Guinea, Emilio de Apraiz y el aparejador Domingo de Echevarría, a José María Muguruza, y a José Manuel Aizpúrua en colaboración con Joaquín Labayen. Al concurso también se presentaron otros arquitectos locales como Faustino de Basterra, Pedro Guimón, Pedro de Ispizua, Manuel María de Smith, Julio Sáenz de Barés o Estanislao Segurola.

El concurso tuvo gran repercusión en la época y las propuestas presentadas se recogieron en la prensa y las revistas profesionales de aquellos años. La mayoría de ellas tuvieron en común una manera diferente de pensar la organización de la vivienda, y la adopción de la arquitectura racionalista en sus fachadas.

La propuesta de Amann se construyó entre mayo de 1932 y diciembre de 1933. Se trató de un bloque exento en forma de U que estaba abierto hacia el sureste, por lo que tenía la mayor parte de las habitaciones en una orientación este- oeste. En él se erigieron 70 viviendas que oscilaban entre los 49,32 y los 82,82 m2, que originariamente se destinaron a alquiler. Las viviendas se distribuyeron en torno a una pieza central compuesta por la cocina y el comedor, desde el que se accedía al resto de las habitaciones (dormitorios, baño y solana), donde la cocina y el baño ocuparon la orientación menos favorable. Amann se inspiró en una propuesta alemana presentada a la exposición del II CIAM celebrado en Frankfurt en 1929, que seguramente conoció gracias de catálogo de la muestra Die Wohnung für das Existenzminimun.

El proyecto de Solokoetxe supuso un nuevo modo de pensar la vivienda que no tuvo carácter de continuidad pero que influyó en otras propuestas de vivienda de la época, especialmente en las que el consistorio municipal erigió en los años de posguerra. Sin embargo, el proyecto no se preocupó de los accesos al grupo de viviendas, lo que motivó que para solventarlos, al poco tiempo, el propio Amann se encarga del diseño del ascensor de Solokoetxe.


Francisco Javier Muñoz Fernández