Situación.- G4. Empieza.- Fueros. Ter­mina.- Sombrerería. Fecha Pleno.- 4 de junio de 1980.

Esta zona era conocida antiguamente como Barrio de los Zurradores, así llamados porque ejercían el oficio de “zurrar” las pieles, es decir, curtirlas. Tomó el nombre popular de Plaza Nueva para diferenciarla de la Plaza Vieja que estaba en San Antón, formada por la iglesia, el Consulado y el Ayuntamiento viejo, en los terrenos ocupados actualmente por la plaza de Mercado.

El síndico Manuel de Loredo propuso en 1786 la expansión de Bilbao y la urbanización de los terrenos que había entre Santa María y la ermita de San Nicolás, planteando en el conocido como “Plan Loredo” la construcción de una plaza. En 1794 el Ayun­tamiento encomendó al arquitecto Alejo de Miranda que “se demarcasen los terrenos entre Askao y Correo para la construcción de una plaza, la cual ha de ser con arcos en toda la perímetro, según reglas de arquitectura, simetría y buen gusto”, igual a las que había realizado en Vitoria y en San Sebastián. Ante la resistencia que venían ofreciendo los propietarios de la villa, porque pensaban que las rentas de las casas iban a bajar, el Ayuntamiento acudió al patrocinio del Rey, como único medio para vencer la resistencia de los propietarios de los solares. La Junta gestora encargó los planos al arquitecto de Épila (Zaragoza) Silvestre Pérez Mar­tínez (1767 - Madrid 1825). Se firmó el 5 de junio de 1821 y se aprobó por la Real Academia de San Fernando el 15 de diciembre de 1822. 

La plaza estaba realizada inicialmente con una forma cuadrada, que luego terminaría siendo ligeramente rectangular, de arcadas. Los edificios tienen tres plantas con frisos de separación y ventanas. Hay 64 arcos separados por 66 columnas de orden dórico construidas con piedra de sillería y, estaba previsto que en el centro se colocase la estatua ecuestre de Fernando VII.

En 1828, a petición de la Corporación Municipal, visitó Bilbao Fernando VII “El Deseado”, para inaugurar el Puente Colgante de San Francisco. Vino acompañado por su esposa, María Amalia de Saj­onia. Los concejales para agasajarle le mostraron una maqueta de la plaza que iban a empezar a construir, a la que iban a denominarse Plaza Real de Fernando VII y en cuyo centro se colocaría la estatua ecuestre del monarca. Al morir el Rey, en 1833, dejando más enemigos que admiradores, la plaza se quedó sin nombre y la estatua fue sustituida por una fuente de agua de dieciocho surtidores, el principal de los cua­les arrojaba el agua a más de veinticinco pies de altura. Posteriormente se suprimió la fuente para colocar en su lugar la estatua de don Diego López de Haro. 

Después de vencer dificultades fin­ancieras y las ocasionadas por los comerciantes de Askao, se empezó su construcción el 31 de diciembre de 1829 y se termi­nó el 31 de diciembre de 1849, bajo la dirección de los arquitectos Anto­nio de Echevarría y Avelino de Goicoechea.

En ella se realizaron algunas corridas de toros y, según cuenta Emiliano de Arria­ga, una vez se sustituyó el agua del surtidor central por vino. En la visita que realizó Amadeo de Saboya a Bilbao en agosto de 1872, los bilbaínos convirtieron la plaza en un lago para celebrar una naumaquia, (combate naval que como espectáculo se daba entre los antiguos romanos en un estanque o lago). Manuel Losada retrataría este hecho en el cuadro Góndolas en la plaza Nueva.

Hasta 1937 se llamó plaza Nueva, pero tras la Guerra Civil se le denominó Plaza de los Mártires de Bilbao, según acuerdo del Ayunta­miento, recordando a los muertos franquistas de la guerra.

Entrando por la calle Los Fueros, en la parte alta del interior del primer arco, grabado en la piedra clave se puede leer "Arco primero cerrado el 18 de mayo de 1830".

La fachada está formada por cuatro pilastras dóricas empotradas, que sostienen el cornisamento y el ático. En el centro se sitúa un reloj y sobre el sotabanco que corona la fachada, el escudo de armas del Señorío. En el centro de uno de sus lados estuvo la Diputación Foral hasta el 31 de julio de 1900.

En la Plaza nueva abrió la Peluquería Carbonell, que el 23 de noviembre de 1859 se anunciaba así en el diario bilbaino Irurac Bat: «Juan Carbonell, peluquero y perfumista de la Plaza Nueva, acaba de llegar de París. Además de ofrecer un moderno procedimiento de teñir el pelo, denominado “El Chromacone” exhibe también su nueva colección de corbatas, peines y cepillos, colonias, aceites y esencias, y hasta un barniz colorado para pintar el suelo de las habitaciones. Y elabora, además toda clase de pelucas por encargo y medida». 

En la plaza había una fuente central que en grandes fiestas manaba vino por sus caños. Rodeaban a la fuente, según relata Juan Eustaquio Delmás, «varios jardines, en los que crecían acacias, bolas, magnolias, naranjos y otras preciosas plantas que, con su sombrío follaje y el frescor que despide el agua de la fuente y de un gracioso surtidor que brota en el centro de cada jardín, convidan al transeúnte en el verano a sentarse en los rústicos bancos que hay colocados a su alrededor».

En 1890 se colocó la estatua de don Diego López de Haro en el lugar central, que más tarde, antes de finalizar el siglo, fue desplazada por un kiosco de música.

El lunes 31 de diciembre de 1990 a las doce de la mañana, el alcalde Beti Duñabeitia inauguró la Plaza totalmente remodelada, con una gran carpa y con la idea de dedicarla a actuaciones y actividades culturales, aproximadamente un año después fue nuevamente reformada.

En 1999 se inauguró en el que había sido el palacio de la Diputación de Bilbao hasta el año 1900, la sede de la Real Academia de la Lengua Vasca / Euskaltzaindia.

Allí se encontraba también el Café Suizo, el primer café de la villa, llamado así por la nacionalidad de sus fundadores, que cerró en 1941.

Camilo Villavaso y Echevarría, nació el 23 de agosto de 1838 en la Plaza Nueva. Estaba con­siderado como uno de los mejores oradores bilbaínos del siglo XIX, fue cro­nista de la villa y "Padre de Pro­vincia".

También el pintor Manuel Losada y Pérez de Nenín, nacido el 16 de octubre de 1865.

Federico Moyúa y Salazar, alcalde de Bilbao, nació en ella el 17 de noviembre de 1873.

Así como el político José Félix de Lequerica y Erquicia, el 30 de enero de 1890. 

Javier González Oliver