Situación.- G4. Empieza.- Miguel de Unamuno. Termina.- Masustegi.

Juan Prim i Prats, nació en Reus (Tarra­gona) el 6 de diciembre de 1814. Conde de Reus y Vizconde de Bruch y Marqués de Castillejos. Opuesto a la proclamación de la República, apoyó a Leopoldo de Hohenzollern para el trono de España y más tarde, a Amadeo de Saboya, que luego fue Rey, pero antes de que el Príncipe italiano llegara, Prim fue herido mortalmente en una emboscada por unos desconocidos en la calle del Turco (hoy Marqués de Cubas) de Madrid, la noche del 27 de diciembre de 1870, falleciendo a los tres días sin que nunca se descubriera la autoría de este crimen.

Por esta calle subía el tranvía nº 11 hasta Begoña desde la parada en la puerta de Almacenes Simeón, en la plaza de Unamuno. Al final de la calle el tranvía atravesaba un túnel para llegar a Dolaretxe y de aquí a Begoña rodeando el cementerio. En este túnel durante la Guerra Civil y en los ataques a Bilbao, las familias de los alrededores se protegían de los bombardeos aéreos.

En el solar del número 26, a principios de 1937, se encontraba la Fábrica de zapatos y artículos de goma Coto­rruelo y Cia. S.R.C. fundada en 1922, y la mueblería de Rica y Diego. El domingo 18 de abril de 1937, al mediodía, tras un intento de bombardeo por cuatro bimotores alemanes, recha­zados por los populares “chatos”, volvió a cundir el pánico al anunciar las sirenas un nuevo ataque. En pocos momentos el cielo de Bilbao se convirtió en un infierno; en su huida, dos Junkers soltaron las bombas sin objetivo concreto entre La Casilla y Begoña, destruyendo varios edificios, siendo la que produjo mayores estragos la que cayó en el edificio de Coto­rruelo, causando su derrumbamiento y un violento incendio. En sus sótanos se había construido un refugio con sacos terreros y en aquel momento lo ocupaban vecinos de la zona. El drama fue terrible y el resultado, la muerte de 113 personas.

El 13 de septiembre del 2004 el alcalde de la villa, Iñaki Azcuna, inauguró los ascensores que unen esta zona del barrio de Iturralde con la boca de metro de Santutxu. Está preparado para transportar gratuitamente 1.400 personas cada hora y salvan un desnivel de 20 metros a lo largo de sus 36 metros de recorrido. El arquitecto inglés Norman Foster diseñó la marquesina de acero inoxidable y cristal de acceso a los dos ascensores.

Javier González Oliver