El proyecto que diseñó el Ministerio de la Vivienda para el Ensanche de Begoña, estaría englobado dentro del plan de polígonos de la Gerencia de Urbanismo que serviría para descongestionar a Bilbao y a otros municipios industrializados del Gran Bilbao así como lograría disponer de suficiente suelo a bajo coste para edificar viviendas con sus servicios complementarios con el fin de ordenar la expansión de Bilbao en pleno crecimiento y combatir la especulación del suelo regulando el mercado de los solares. El proyecto del polígono del Ensanche de Begoña que se presentó a principios de los años 60, constaba de una superficie de 547.985 m2 y se construirían viviendas para una población inicial de 6.594 habitantes. La estructura del polígono tenía unas características topográficas muy acusadas, con una orografía de grandes desniveles al igual que el resto de Bilbao.

 En el Plan General de Ordenación Urbana de 1964 recogía la previsión de estos asentamientos, pero surgieron discrepancias entre los polígonos y el Plan Comarcal por ser zonas de edificación abierta y residencial mixta de doce alturas. En 1965 se aprobó el plan de Begoña dentro del cual estaban estos polígonos del Ensanche. En 1968 el INV hacía un nuevo plan de unión que afectaba algunas partes de la ordenación prevista en los planes parciales anteriores sin incrementar volumen en los mismos e incluso disminuían dado que en el nuevo plan aparecían bloques de 14 alturas en zona catalogada de parques.

 No obstante, cuando se proyectó en 1964 fue en respuesta a la masiva llegada de más de 34.448 nuevos habitantes, pero con el transcurrir de los años, la situación cambió, porque en el tiempo transcurrido entre la redacción y la aprobación de los proyectos del Plan Parcial de revisión de Begoña que contemplaba este polígono como zona ordenada que recogía las disposiciones existentes sin apenas modificaciones, se había producido un alza de vida, consiguiendo un aumento de la demanda de bienes de consumo y servicios, un aumento del parque automovilístico, nuevos aparcamientos, garajes, redes viarias, más espacios para instalaciones complementarias, se reduciría el índice vivienda por habitante y se reservarían más zonas verdes y para dotaciones, suscitando grandes posibilidades de que la gente joven pudiera adquirir vivienda nueva. Lo que hizo que se revisase.

 Este polígono se llegaría a presentar como el polígono de las constructoras sin ánimo de lucro. Si en 1968 empezó la urbanización y las primeras viviendas asignadas los fueron para chabolistas provenientes de Ollargan, Montefuerte y Buya. Seguido serían las cooperativas de viviendas con unas 600 viviendas (Cooperativa Nervión, Nuestra Señora de la Vega, La Milagrosa, San Francisco de Paula). Incluso los antiguos propietarios de los caseríos se les dio la oportunidad de actuar como promotores y crearon varias inmobiliarias Nueva Begoña, Barbaike, San Isidro, o Bengoa que construirían hasta 1.000 viviendas. La Unión Territorial de Cooperativas de Viviendas de Vizcaya pretendió que fuera un modelo urbano sustentado por las más de once cooperativas y con baja densidad.

 A principios de los años 70 se llevaba ejecutado el 80% de la urbanización, en este polígono del Ensanche de Begoña se habían entregado 1.216 viviendas, en obra había 336 viviendas y solicitada licencia para 286 viviendas. Faltaban 920 viviendas por llevar a cabo. En total se preveían construir 2.758 viviendas. También se erigiría en este polígono un ambulatorio, una residencia de ancianos, dos institutos, dos grupos escolares y un colegio de enseñanza privada.

 Begoña no solo fue la zona de Bilbao que mayores índices constructivos en vivienda aportó a través de estos polígonos sino que se convirtió en todo un modelo de desarrollo urbano sustentado por el Ministerio de la Vivienda.

 

 

Luis Bilbao